NASA detecta errores en un satélite europeo

Levante-EMV, Valencia

El satélite funciona correctamente, el sensor también y el algoritmo utilizado para interpretar la temperatura de la superficie terrestre se había revelado eficaz, sin embargo las mediciones realizadas por el satélite europeo Envisat se estaban desviando hasta en tres grados de la temperatura real de la tierra debido a un fallo en la aplicación que ha sido descubierto por investigadores de la Universidad de Valencia y de la NASA.

satelitePara confirmar sus sospechas, los investigadores realizaron mediciones in situ en los arrozales valencianos y en el lago Tahoe, en Estados Unidos, coincidiendo con el paso del satélite. Ahora su trabajo ha sido publicado en la revista "IEEE Transaction on Geoscience and Remote Sensing".

Según adelantó ayer la agencia Sinc, especializada en información científica, el satélite medioambiental Envisat, de la Agencia Espacial Europea (ESA), utiliza el sensor denominado Aatsr, por sus siglas en inglés, para obtener información sobre la temperatura de la superficie terrestre.

Las mediciones del sensor se interpretan mediante un algoritmo matemático y sirven para generar un mapa digital térmico (LST) utilizado por cientos de científicos en todo el mundo para las más diversas investigaciones.

Los investigadores valencianos sospecharon de la inexactitud de estos datos y decidieron investigar. "Hemos validado la exactitud de los datos que proporciona el sensor Aatsr con medidas realizadas in situ, coincidiendo con el paso del satélite en dos áreas térmicamente homogéneas: una extensa zona de arrozales situadas al sur de la ciudad de Valencia, y el lago Tahoe, en Estados Unidos", explicó César Coll, coautor del estudio y profesor de Física de la Tierra en la Universitat de València.


En el estudio se aclara que el problema no está ni en el sensor, que (trabaja a escala global con una resolución espacial de 1 km2, en las bandas del infrarrojo térmico , ni tampoco en el algoritmo utilizado para corregir las perturbaciones atmosféricas), sino en la forma en que este algoritmo se aplica.
Los coeficientes del algoritmo están calculados mediante dos índices. Uno determina el tipo de superficie terrestre (clasificada en 14 clases: suelo desnudo, lago, arbustos de hoja amplia, árboles caducifolios de hoja estrecha, etc.), y otro, el porcentaje de cobertura vegetal para cada uno de ellos. Al aplicar el algoritmo, los dos índices se asignan mediante unos mapas de clasificación global que no cambia y una cobertura vegetal variable mes a mes, con una resolución espacial de 50x50 km2 en la que radica el problema.

Sin embargo, el uso de este mallado extenso desaprovecha las posibilidades del sensor, cuya resolución es mayor, e induce a errores de hasta tres grados al procesar como arbolado -por ejemplo- extensas zonas de arrozal. Los investigadores han hecho una propuesta para limitar este error.